miércoles, 15 de mayo de 2013

Los Indígenas

Alfaro Uniendo al Pueblo  Indígenas

Ha quedado claramente demostrado la autenticidad democrática de Alfaro, para él no existían ciudadanos de primera ni de segunda, una de sus cualidades fue justamente combatir lo que consideraba negativo e injusto para su patria; (su lucha en los montes lo cual da origen a la denominación de sus huestes “los montoneros”) de las provincias de Manabí y Esmeraldas, se había escuchado a lo largo y ancho del territorio nacional, por eso no les fue extraño a los indios ecuatorianos recibirlo con emoción y solidaridad cuando realizaba su cabalgata hacia el poder, ellos lo respaldaron cuando debió enfrentar la resistencia de quienes se oponían a que asuma el mando de la República en el nombrado combate de Gatazo en las cercanías de Riobamba, los indígenas se convirtieron en sus aliados en su peregrinaje hacia el Palacio de Gobierno, ya en el poder Alfaro elimina el concertaje al que estaban sometidos los indígenas y los libera de pagar contribuciones a las dueños de feudos, por eso para quienes no falsifican la Historia recogen el incalculable apoyo que Alfaro dio a los indios ecuatorianos, a quienes los quiso incorporar a la vida del país como ciudadanos con igualdad de derechos que blancos y mestizos; le era ajeno como hombre de talla humana superior todo tipo de prejuicios, de marginaciones, de resentimientos sociales, de odiosidades, luchaba sí contra los déspotas, los aspirantes a tiranos, contra los lobos que desatan su rabia y complejos cuando tienen poder y aparecen como corderos cuando están en busca del mismo.
Cuando actualmente encontramos que organismos internacionales recomiendan en tiempos presentes tratamientos especiales a estas minorías étnicas (caso comunidades indígenas) como lo recoge nuestra Constitución Política, la figura de Alfaro se encumbra al observarse como su espíritu de justicia y de recia convicción democrática, de ideales firmes y corazón generoso, lo convierten en un visionario gobernante que sirve de guía y ejemplo para las presentes y futuras generaciones, es que existen principios que no pasan de moda, lo justo siempre será justo en la misma medida que lo injusto siempre dejará grabado el sabor amargo y cruel de la injusticia.
Finalmente cabe un comentario en este acápite, los gamonales de la sierra con mentalidad de señores feudales del Medioevo queriendo minimizarlo o ser despectivos con Alfaro lo trataron de motejar con el “inri” del “indio” Alfaro; Está claramente establecido que amplios sectores de ecuatorianos tienen un indiscutible mestizaje de sangre hispana y sangre nativa, unos mas que otros, pues en Ecuador no existen blancos puros, Alfaro fue un típico mestizo descendiente en primer grado de consanguinidad de un español y de una mujer nativa de Manabí, era para despecho de sus detractores afectados por su espíritu democrático a toda prueba, un hombre de tez blanca de buenos modales, que incluso se unió en matrimonio con una dama de la “alta” saciedad panameña, doña Ana Paredes y Arosemena, cabe esta referencia con el único afán de rescatar un hecho real y veraz y evidenciar hasta donde puede llegar la prepotencia de personas de alma minúscula, llenas de prejuicios y odiosidades, incapaces de admitir que hay personas que actúan honesta, decente, leal y desinteresadamente como fue el caso de Alfaro.
Ha quedado claramente demostrado la autenticidad democrática de Alfaro, para él no existían ciudadanos de primera ni de segunda, una de sus cualidades fue justamente combatir lo que consideraba negativo e injusto para su patria; (su lucha en los montes lo cual da origen a la denominación de sus huestes “los montoneros”) de las provincias de Manabí y Esmeraldas, se había escuchado a lo largo y ancho del territorio nacional, por eso no les fue extraño a los indios ecuatorianos recibirlo con emoción y solidaridad cuando realizaba su cabalgata hacia el poder, ellos lo respaldaron cuando debió enfrentar la resistencia de quienes se oponían a que asuma el mando de la República en el nombrado combate de Gatazo en las cercanías de Riobamba, los indígenas se convirtieron en sus aliados en su peregrinaje hacia el Palacio de Gobierno, ya en el poder Alfaro elimina el concertaje al que estaban sometidos los indígenas y los libera de pagar contribuciones a las dueños de feudos, por eso para quienes no falsifican la Historia recogen el incalculable apoyo que Alfaro dio a los indios ecuatorianos, a quienes los quiso incorporar a la vida del país como ciudadanos con igualdad de derechos que blancos y mestizos; le era ajeno como hombre de talla humana superior todo tipo de prejuicios, de marginaciones, de resentimientos sociales, de odiosidades, luchaba sí contra los déspotas, los aspirantes a tiranos, contra los lobos que desatan su rabia y complejos cuando tienen poder y aparecen como corderos cuando están en busca del mismo.
Cuando actualmente encontramos que organismos internacionales recomiendan en tiempos presentes tratamientos especiales a estas minorías étnicas (caso comunidades indígenas) como lo recoge nuestra Constitución Política, la figura de Alfaro se encumbra al observarse como su espíritu de justicia y de recia convicción democrática, de ideales firmes y corazón generoso, lo convierten en un visionario gobernante que sirve de guía y ejemplo para las presentes y futuras generaciones, es que existen principios que no pasan de moda, lo justo siempre será justo en la misma medida que lo injusto siempre dejará grabado el sabor amargo y cruel de la injusticia.
Finalmente cabe un comentario en este acápite, los gamonales de la sierra con mentalidad de señores feudales del Medioevo queriendo minimizarlo o ser despectivos con Alfaro lo trataron de motejar con el “inri” del “indio” Alfaro; Está claramente establecido que amplios sectores de ecuatorianos tienen un indiscutible mestizaje de sangre hispana y sangre nativa, unos mas que otros, pues en Ecuador no existen blancos puros, Alfaro fue un típico mestizo descendiente en primer grado de consanguinidad de un español y de una mujer nativa de Manabí, era para despecho de sus detractores afectados por su espíritu democrático a toda prueba, un hombre de tez blanca de buenos modales, que incluso se unió en matrimonio con una dama de la “alta” saciedad panameña, doña Ana Paredes y Arosemena, cabe esta referencia con el único afán de rescatar un hecho real y veraz y evidenciar hasta donde puede llegar la prepotencia de personas de alma minúscula, llenas de prejuicios y odiosidades, incapaces de admitir que hay personas que actúan honesta, decente, leal y desinteresadamente como fue el caso de Alfaro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario