Alfaro Uniendo al Pueblo Indígenas
Ha quedado claramente demostrado la autenticidad democrática de Alfaro,
para él no existían ciudadanos de primera ni de segunda, una de sus
cualidades fue justamente combatir lo que consideraba negativo e injusto
para su patria; (su lucha en los montes lo cual da origen a la
denominación de sus huestes “los montoneros”) de las provincias de
Manabí y Esmeraldas, se había escuchado a lo largo y ancho del
territorio nacional, por eso no les fue extraño a los indios
ecuatorianos recibirlo con emoción y solidaridad cuando realizaba su
cabalgata hacia el poder, ellos lo respaldaron cuando debió enfrentar la
resistencia de quienes se oponían a que asuma el mando de la República
en el nombrado combate de Gatazo en las cercanías de Riobamba, los
indígenas se convirtieron en sus aliados en su peregrinaje hacia el
Palacio de Gobierno, ya en el poder Alfaro elimina el concertaje al que
estaban sometidos los indígenas y los libera de pagar contribuciones a
las dueños de feudos, por eso para quienes no falsifican la Historia
recogen el incalculable apoyo que Alfaro dio a los indios ecuatorianos, a
quienes los quiso incorporar a la vida del país como ciudadanos con
igualdad de derechos que blancos y mestizos; le era ajeno como hombre de
talla humana superior todo tipo de prejuicios, de marginaciones, de
resentimientos sociales, de odiosidades, luchaba sí contra los déspotas,
los aspirantes a tiranos, contra los lobos que desatan su rabia y
complejos cuando tienen poder y aparecen como corderos cuando están en
busca del mismo.
Cuando actualmente encontramos que organismos internacionales
recomiendan en tiempos presentes tratamientos especiales a estas
minorías étnicas (caso comunidades indígenas) como lo recoge nuestra
Constitución Política, la figura de Alfaro se encumbra al observarse
como su espíritu de justicia y de recia convicción democrática, de
ideales firmes y corazón generoso, lo convierten en un visionario
gobernante que sirve de guía y ejemplo para las presentes y futuras
generaciones, es que existen principios que no pasan de moda, lo justo
siempre será justo en la misma medida que lo injusto siempre dejará
grabado el sabor amargo y cruel de la injusticia.
Finalmente cabe un comentario en este acápite, los gamonales de la
sierra con mentalidad de señores feudales del Medioevo queriendo
minimizarlo o ser despectivos con Alfaro lo trataron de motejar con el
“inri” del “indio” Alfaro; Está claramente establecido que amplios
sectores de ecuatorianos tienen un indiscutible mestizaje de sangre
hispana y sangre nativa, unos mas que otros, pues en Ecuador no existen
blancos puros, Alfaro fue un típico mestizo descendiente en primer grado
de consanguinidad de un español y de una mujer nativa de Manabí, era
para despecho de sus detractores afectados por su espíritu democrático a
toda prueba, un hombre de tez blanca de buenos modales, que incluso se
unió en matrimonio con una dama de la “alta” saciedad panameña, doña Ana
Paredes y Arosemena, cabe esta referencia con el único afán de rescatar
un hecho real y veraz y evidenciar hasta donde puede llegar la
prepotencia de personas de alma minúscula, llenas de prejuicios y
odiosidades, incapaces de admitir que hay personas que actúan honesta,
decente, leal y desinteresadamente como fue el caso de Alfaro.
Ha quedado claramente demostrado la autenticidad democrática de Alfaro,
para él no existían ciudadanos de primera ni de segunda, una de sus
cualidades fue justamente combatir lo que consideraba negativo e injusto
para su patria; (su lucha en los montes lo cual da origen a la
denominación de sus huestes “los montoneros”) de las provincias de
Manabí y Esmeraldas, se había escuchado a lo largo y ancho del
territorio nacional, por eso no les fue extraño a los indios
ecuatorianos recibirlo con emoción y solidaridad cuando realizaba su
cabalgata hacia el poder, ellos lo respaldaron cuando debió enfrentar la
resistencia de quienes se oponían a que asuma el mando de la República
en el nombrado combate de Gatazo en las cercanías de Riobamba, los
indígenas se convirtieron en sus aliados en su peregrinaje hacia el
Palacio de Gobierno, ya en el poder Alfaro elimina el concertaje al que
estaban sometidos los indígenas y los libera de pagar contribuciones a
las dueños de feudos, por eso para quienes no falsifican la Historia
recogen el incalculable apoyo que Alfaro dio a los indios ecuatorianos, a
quienes los quiso incorporar a la vida del país como ciudadanos con
igualdad de derechos que blancos y mestizos; le era ajeno como hombre de
talla humana superior todo tipo de prejuicios, de marginaciones, de
resentimientos sociales, de odiosidades, luchaba sí contra los déspotas,
los aspirantes a tiranos, contra los lobos que desatan su rabia y
complejos cuando tienen poder y aparecen como corderos cuando están en
busca del mismo.
Cuando actualmente encontramos que organismos internacionales
recomiendan en tiempos presentes tratamientos especiales a estas
minorías étnicas (caso comunidades indígenas) como lo recoge nuestra
Constitución Política, la figura de Alfaro se encumbra al observarse
como su espíritu de justicia y de recia convicción democrática, de
ideales firmes y corazón generoso, lo convierten en un visionario
gobernante que sirve de guía y ejemplo para las presentes y futuras
generaciones, es que existen principios que no pasan de moda, lo justo
siempre será justo en la misma medida que lo injusto siempre dejará
grabado el sabor amargo y cruel de la injusticia.
Finalmente cabe un comentario en este acápite, los gamonales de la
sierra con mentalidad de señores feudales del Medioevo queriendo
minimizarlo o ser despectivos con Alfaro lo trataron de motejar con el
“inri” del “indio” Alfaro; Está claramente establecido que amplios
sectores de ecuatorianos tienen un indiscutible mestizaje de sangre
hispana y sangre nativa, unos mas que otros, pues en Ecuador no existen
blancos puros, Alfaro fue un típico mestizo descendiente en primer grado
de consanguinidad de un español y de una mujer nativa de Manabí, era
para despecho de sus detractores afectados por su espíritu democrático a
toda prueba, un hombre de tez blanca de buenos modales, que incluso se
unió en matrimonio con una dama de la “alta” saciedad panameña, doña Ana
Paredes y Arosemena, cabe esta referencia con el único afán de rescatar
un hecho real y veraz y evidenciar hasta donde puede llegar la
prepotencia de personas de alma minúscula, llenas de prejuicios y
odiosidades, incapaces de admitir que hay personas que actúan honesta,
decente, leal y desinteresadamente como fue el caso de Alfaro.
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