Alfaro y La Mujer
Alfaro fue un caballero sin tacha, la formación recibida en su hogar
conformada por un español de honor y republicano y una madre hacendosa
que consagro su vida a su hogar y a sus hijos(as), hicieron de Alfaro un
hombre que aprendió a respetar a la mujer, a valorarla, entenderla como
la compañera y el complemento indispensable en la vida de un hombre; no
la concebía como ente subordinada a el, sino como el ser que le
posibilita tener estabilidad emocional y sea quien lo nutra con su
intuición innata, con su sensibilidad sin límites (la que con mucha
razón se sostiene posee una especie de sexto sentido) que le confiere
justamente esa posibilidad de reproducir en su vientre y sus entrañas a
otro ser, la que lo acompañe con su corazón para que su mente sea mas
fértil, la que le haga sentir la suprema emoción de ser padre con su
capacidad excepcional y única de poder engendrar vida humana, la que le
permita al hombre contar con un hogar como el sitio mas apropiado para
el descanso y la reflexión.
Alfaro, hombre profundo en sus conceptos que no conocía el egoísmo,
se empeño en darle a la mujer ecuatoriana la oportunidad de ocupar un
espacio igual que el hombre en la sociedad.
Si Alfaro fue un buen hijo, un buen esposo y un buen padre, esa fue
también la más tangible demostración de la valoración que tenía por la
mujer, ello explica el que haya buscado su cooperación para que
desarrolle su inmensa capacidad de producir socialmente y solicitarle su
contribución en la vida pública nacional, en lo que significaba la mas
elocuente demostración de que era un convencido de la igualdad de las
personas ante la ley sin distinción de sexo, religión o condición social
como reza la Declaración de los Derechos Humanos, de la que Alfaro fue
un invariable y convencido militante.
El hecho de haber incorporado a la mujer a la vida pública dándole
igualdad de trato de oportunidades que al hombre, demuestra no sólo un
espíritu superior y sinceramente democrático, sino la clara visión que
tenía del mundo del mañana.
Si resulta innegable que un siglo después se sigue debatiendo sobre la
equidad de géneros, en un mundo que actualmente es testigo de ver a la
mujer superarse y prepararse para la vida buscando adquirir
conocimientos y demostrando su gran afán de romper con subordinaciones y
prejuicios y procurar ser independiente humana y económicamente,
aquello es visible en los claustros universitarios que hoy exhiben una
mayor población femenina que masculina, lo que pone en evidencia sus
anhelos de superación.
En definitiva queda claro el alto y especial concepto que tuvo Alfaro
de la mujer y su predilecto y leal afecto por su madre, esposa y sus
hijos(as), estos últimos justamente fruto de su unión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario