miércoles, 15 de mayo de 2013

La Mujer

Alfaro y La Mujer

Alfaro fue un caballero sin tacha, la formación recibida en su hogar conformada por un español de honor y republicano y una madre hacendosa que consagro su vida a su hogar y a sus hijos(as), hicieron de Alfaro un hombre que aprendió a respetar a la mujer, a valorarla, entenderla como la compañera y el complemento indispensable en la vida de un hombre; no la concebía como ente subordinada a el, sino como el ser que le posibilita tener estabilidad emocional y sea quien lo nutra con su intuición innata, con su sensibilidad sin límites (la que con mucha razón se sostiene posee una especie de sexto sentido) que le confiere justamente esa posibilidad de reproducir en su vientre y sus entrañas a otro ser, la que lo acompañe con su corazón para que su mente sea mas fértil, la que le haga sentir la suprema emoción de ser padre con su capacidad excepcional y única de poder engendrar vida humana, la que le permita al hombre contar con un hogar como el sitio mas apropiado para el descanso y la reflexión.
  Alfaro, hombre profundo en sus conceptos que no conocía el egoísmo, se empeño en darle a la mujer ecuatoriana la oportunidad de ocupar un espacio igual que el hombre en la sociedad.
Si Alfaro fue un buen hijo, un buen esposo y un buen padre, esa fue también la más tangible demostración de la valoración que tenía por la mujer, ello explica el que haya buscado su cooperación para que desarrolle su inmensa capacidad de producir socialmente y solicitarle su contribución en la vida pública nacional, en lo que significaba la mas elocuente demostración de que era un convencido de la igualdad de las personas ante la ley sin distinción de sexo, religión o condición social como reza la Declaración de los Derechos Humanos, de la que Alfaro fue un invariable y convencido militante.
El hecho de haber incorporado a la mujer a la vida pública dándole igualdad de trato de oportunidades que al hombre, demuestra no sólo un espíritu superior y sinceramente democrático, sino la clara visión que tenía del mundo del mañana. 
Si resulta innegable que un siglo después se sigue debatiendo sobre la equidad de géneros, en un mundo que actualmente es testigo de ver a la mujer superarse y prepararse para la vida buscando adquirir conocimientos y demostrando su gran afán de romper con subordinaciones y prejuicios y procurar ser independiente humana y económicamente, aquello es visible en los claustros universitarios que hoy exhiben una mayor población femenina que masculina, lo que pone en evidencia sus anhelos de superación.
 En definitiva queda claro el alto y especial concepto que tuvo Alfaro de la mujer y su predilecto y leal afecto por su madre, esposa y sus hijos(as), estos últimos justamente fruto de su unión.

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